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Tras las huellas rusas en el "Dongbei" de China, el legado pluricultural de la ciudad de Ha'erbin

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 15/1/2016 13:49:00


Los territorios del Noreste de China o "Dongbei", en terminología local, son, hoy en día, un espacio cultural mayoritariamente "han", como resultado de las migraciones interiores. No obstante, la historia, en lo que antes era conocido como Manchuria (origen de los Qing, la última dinastía imperial) y el clima, extremadamente frío en invierno (hasta -40 en Ha'erbin, durante su famoso festival de hielo), la han dotado de un carácter singular, a la vista de un observador externo.

Dalian y Lüshun, la antigua Port Arthur (ver artículo precedente en este mismo blog), Shenyang y Ha'erbin (Harbin) son los puntos urbanos de referencia en una región de extraordinarios paisajes naturales, entre los que destaca Changbai Shan. Sin embargo, las modernas ciudades llaman la atención por su legado histórico, muy interesante el ruso, pero muy controvertido en el caso de la terrible ocupación japonesa (entre 1905 y 1945, en la península de Dalian-Lüshun, y desde 1931 hasta 1945, en el resto).


El Memorial por las Víctimas de los atroces experimentos de guerra biológica cometidos por la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés, en Pingfang, afueras de Ha'erbin, entre 1932 y 1945, al que dedique un extenso y documentado "post" en este mismo blog, ver enlace. Imágenes de mi visita, septiembre de 2015.

Los experimentos forzados de guerra biológica con seres humanos en la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés en Pingfang (Ha'erbin), al que dediqué un post en octubre (ver enlace), son un elocuente ejemplo de la crueldad de los militares japoneses, que ya habían protagonizado una masacre de civiles chinos tras la guerra de 1894-95, en Lüshun-Port Arthur.

En la actualidad, la situación es muy diferente y no solo por los aproximadamente 6000 japoneses que viven y trabajan perfectamente integrados en Dalian. Las ciudades, con algunas dosis de propaganda en el caso de los memoriales bélicos, han convertido su legado histórico en una parte del patrimonio cultural, con resultados muy vistosos en el caso de la ciudad de Ha'erbin, capital de la provincia de Heilongjiang.


Fotografías históricas de varios miembros de la colonia rusa de Ha'erbin, tomadas en la sala de exposiciones de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, septiembre de 2015.

Ha'erbin, o Harbin, era una pequeña aldea de pescadores en las orillas del río Songhua hasta que en el siglo XIX llegaron los colonizadores rusos, que habían obtenido una concesión del Imperio Qing para construir una extensión del Tren Transiberiano (el Transmanchú) hasta la ciudad de Dalian (entonces, Dairen). El objetivo era tener acceso durante el invierno a un puerto libre de hielo, algo que no garantizaba Vladivostok, la terminal rusa del Tren Transiberiano.

Los rusos iniciaron la construcción de una ciudad siguiendo el modelo de las ciudades más avanzadas de la Rusia zarista (Moscú y San Petersburgo), con palacios, mansiones, estaciones amplias avenidas. La ciudad fue acumulando patrimonio y costumbres rusas hasta la ocupación japonesa (1932), pero sobre todo se fue beneficiando de la pluralidad cultural que aportaron emigrantes y refugiados políticos y étnicos, desde "rusos blancos" que huían de la Revolución de 1917, hasta judíos, polacos o turcomanos, y, por supuesto, manchúes y "han".


Fotografías históricas de Ha'erbin, primer tercio del siglo XX, en la que aparecen calles y edificios de la ciudad colonial, maquetas y también imágenes de miembros de la comunidad china. Fotos tomadas en la sala de exposiciones de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, septiembre de 2015

Esta pluralidad se refleja en la extraordinaria colección de templos, monasterios e iglesias de la ciudad, que ofrece una de las muestras de arquitectura religiosa más completas de toda China. Los espacios de culto de las religiones budista, confuciana, judía, musulmana, evangélica, católica y cristiana ortodoxa tienen en la bellísima Iglesia de Santa Sofía (1907) y sus características cúpulas en forma de bulbo, su emblema más característico.


Iglesia ortodoxa de Santa Sofía y de la plaza que la rodea, Ha'erbin, septiembre 2015


Imágenes nocturnas de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, Ha'erbin, septiembre 2015

Santa Sofía luce de día y, sobre todo, de noche, por su cuidada restauración exterior, y la potente iluminación nocturna en una elegante y ornamentada plaza, imán de turistas y paseantes, pero no está activa como centro de culto. El templo, que probablemente requeriría una profunda restauración interior (en contraste con la cuidadísima fachada exterior) alberga una fantástica colección de fotografías antiguas y maquetas de la ciudad histórica, idóneas para entender la génesis de la ciudad colonial.

No muy lejos, la nueva sinagoga, todavía activa, y la vieja sinagoga, cuyo espacio interior, este sí bien restaurado y convertido en sala de conciertos de música clásica -es visible, y sobre todo, "audible" la afición de la ciudad por la música occidental, clásica y moderna, ver este pequeño fragmento de vídeo en YouTube- son vecinas de la cercana mezquita, que no pudimos visitar por estar cerrada.


 Nueva y antigua sinagoga judía de Ha'erbin, y mezquita turcomana, septiembre 2015

Más alejados del centro histórico, en la Dongdazhi Jie, el visitante puede encontrar prácticamente juntos tres templos cristianos pioneros, la Catedral del Sagrado Corazón de Jesus, iglesia católica impulsada por la comunidad polaca en los inicios del siglo XX; la Iglesia de Nangang, templo luterano promovido por la comunidad alemana, cuya última remodelación data de 1916, y que, como pudimos comprobar, sigue en activo con una animada comunidad local; y, finalmente, la iglesia ortodoxa de Nuestra Señora, patrocinada por la comunidad rusa.


 Catedral católica del Sagrado Corazón (izquierda y centro, abajo), iglesia protestante de Nangang (centro, arriba, y derecha, abajo) y, finalmente, iglesia ortodoxa de Nuestra Señora (centro, abajo y derecha, arriba), septiembre 2015

Estos tres templos cristianos sirven de excelente prolegómeno plurirreligioso de camino hacia el templo budista de Jie Si (o de la Dicha) y la Pagoda de Qiji Futu (de siete pisos), en el este de la ciudad. Este recinto, de gran tamaño, es sede de otra activa comunidad que mantiene el armonioso y relajante conjunto de templos, patios y jardines, en un perfecto estado de conservación.


Templo budista Sie Ji y Pagoda de Qiji Futu, en Ha'erbin, septiembre 2015

No obstante la brillantez y variedad del patrimonio religioso (uno de los más completos de China, sino el que más), el lugar más popular y singular de Ha'erbin es su singular y completamente (e inverosímilmente) peatonal avenida Zhonyang Dajie.

Esta larga avenida adoquinada y arbolada, que podría competir con la Shamian Dajie de Guangzhou, la Jiefang Lu de Tianjin o la concesión francesa de Shanghai, está flanqueada por un número considerable de edificios históricos de estilo occidentalizado, con toques de arquitectura tradicional rusa, edificados durante el dominio del imperio ruso. Las antiguas sedes de empresas, bancos, comercios y edificios oficiales se han reconvertido en hoteles, restaurantes y centros comerciales, pensados principalmente para el turismo chino y ruso (hay abundantes letreros bilingües), igual que los parques temáticos de las afueras.


Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015


Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015. A la izquierda, el arco de entrada principal de la antigua avenida colonial.

Sin embargo, hay un lugar, por encima de todos, que conserva el estilo, el mobiliario y -casi podría decirse- la oferta gastronómica y el ambiente de estilo ruso de principios de siglo, si no fuera porque entonces los chinos tenían prohibida la entrada en el local. Se trata del restaurante "Tatoc", situado en su ubicación original de la avenida Zhongyang Dajie.

Su oferta de platos tradicionales rusos, servida por camareros chinos con uniformes de época (además de una recepcionista de origen aparentemente ruso) ente mesas de madera, butacas acolchadas en terciopelo, salones con mobiliario barroco y cubertería occidental plateada convierten la visita en un original viaje en el tiempo, poco corriente en otros lugares de China.

Restaurante de comida tradicional rusa "Tatoc", en Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015. La fotografía histórica del local, tomada allí mismo, corresponde a 1936.


Restaurante de comida tradicional rusa "Tatoc", en Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015.

El largo y ameno recorrido por la avenida Zhongyang se extiende hasta el río Songhua, el antiguo muelle y el extensísimo Parque de Stalin (uno de los pocos espacios públicos en el mundo, incluyendo Rusia, que deben conservar el nombre del sanguinario dictador comunista ruso), un magnífico espacio arbolado de ¡42 kilómetros!, donde los habitantes de la ciudad demuestran una vez más la inigualable afición de la población china por hacer cualquier actividad imaginable (e inimaginable) en sus parques públicos.

Las vistas del río desde los muelles es espléndida y, además, el visitante puede cruzar el extenso cauce del río, en teleférico o en barco, hasta la otra orilla y visitar el Parque de la Isla del Sol, una amena y relajante zona arbolada con museos y antiguas mansiones.


Vistas del Paseo fluvial del río Songhua y el Parque de Stalin, Ha'erbin, septiembre 2015.

Estas mansiones y otras repartidas por toda la ciudad, junto con el elegante edificio de la histórica estación del ferrocarril Transmanchú (el principal "motivo fundacional" de la joven ciudad) completan un fantástico legado histórico, en excelente estado de conservación.


Edificios históricos del centro de Ha'erbin, septiembre 2015.



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